Hoy, el Poder Naval se traduce en capacidades para defender nuestros mares, proteger los intereses nacionales y, cuando México lo requiere, llevar auxilio hasta donde otros medios no pueden llegar.
Porque un buque, una aeronave o un elemento naval adquieren su verdadero sentido cuando se ponen al servicio de la vida.
Más de dos siglos después, evolucionamos en capacidades, tecnología y preparación, pero nuestros principios permanecen intactos:
Honor, Deber, Lealtad y Patriotismo.
¡Viva la Armada de México!
Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles

