🖋️Ante la caída e incapacidad de las élites que drigen hoy al Partido Acción Nacional (PAN), aunado a la necesidad por evitar desaparecer del mapa político nacional —o lo que es peor— solo esperar residuos de poder como plurinominales en los tres niveles de gobierno, el partido que surgió en 1939 abre la candidatura a la presidencia de la república al magnate, dueño de la segunda televisora mas importante de México, Ricardo Salinas Pliego. Lo que trae a la mente la posibilidad también de un desastre político para el país, muy similar a lo que ocurrió en Italia en los 90’s y parte del 2000, por consecuencia del otro magnate también de medios de comunicación, Silvio Berlusconi.
Cada vez crece más la versión en el sentido de la opción que tiene el PAN para las elecciones de la presidencia de la república del 2030. Todo apunta en la posibilidad de que el dueño de TV Azteca, Banco Azteca y Elecktra, se convierta en su candidato. La confrontación que hoy mantiene este empresario con el gobierno federal, en una clara disputa, sin precedentes, con la presidencia de la república, muchos la ven como el escenario perfecto para abonar al capital político de la oposición que representa Acción Nacional. Pues el posicionamiento político habría empezado con una campaña que desde hoy favorece, tanto al posible abanderado, como al PAN.
No suena descabellada la idea, desde la perspectiva de la propaganda gratuita y agresiva que tendría ese partido para proyectar a sus candidatos de todo el país. Y esperar los resultados electorales positivos en los tres niveles de competencia política. Es decir, con Salinas a la cabeza, aunque no ganara las elecciones, tendría como resultado un aumento en los votos, y éstos, convertidos en triunfos regionales y locales, significarían espacios plurinominales que garantizarían la sobrevivencia institucional del partido, y para la cúpula que hoy lo gobierna.
Esta sería una medida muy contraría a los principios que dieron origen al PAN de Manuel Gómez Morín, pues otorgar la candidatura a Salinas Pliego constituría también una acción política de lo más pragmática y “maquiavélica”, donde importaría el fin, no los medios. Pues con ese proceso electoral interno, estarian pasando por alto la falta de honorabilidad y ética de su representante: el dueño de TV Azteca es un “evasor fiscal” legalmente comprobado. Es un hombre con señalamientos públicos de alta deshonestidad como empresario, y como persona de muy mala reputación. Pero eso no importaría si el objetivo es lograr la permanecia y cotos de poder.
Y de ganar las elecciones a la presidencia de México, posibilidad muy remota pero real, Ricardo Salinas bien podría ser la nueva versión de Silvio Berlusconi, quién de 1992 al 2001, intermitentemente, con el uso irracional de sus medios de comunicación, llegó al poder en Italia, para desarrollar un gobierno desastroso financieramente y con el alto sello de la corrupción. Fueron años terribles para la sociedad italiana; México podría ser esa segunda versión.
Aún queda mucho tiempo para que esta idea quede en solo eso, o se cristalice. Pero las evidencias en el sentido de lo que se señala son reales. Ricardo Salinas Pliego ya ha puesto a sus medios de comunicación a modo, para lanzar al aire una agresiva campaña en contra de Morena y del gobierno federal. El punto de partida fue cuando se le exigió, legalmente, el pago de sus impuestos. Pues se entiende que en la era del PRI y del PAN, a varios grandes empresarios mexicanos, entre ellos al propio Salinas, no les cobrarán sus impuestos. Al llegar a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador, solicitó el pago a todos los grandes deudores, quienes se pusieron al corriente, no así el dueño de TV Azteca. Pero bajo el actual gobierno que encabeza Claudia Sheimbaun, todos sabemos que fue obligado a pagar, lo que ocasionó la furía del empresario, coyuntura que el PAN ve con buenos ojos para la posibilidad de ser su candidato para las próximas elecciones.
Si todo sale como se ha escrito, el PAN y su cúpula tendrían éxito. Pero si los números no dan y la candidatura se vuelve un fracaso, también podría ser el fin del PAN.

